Concesión de la Distinción de GRAN DAMA DE LOS REALES TERCIOS DE ESPAÑA a doña Irene Villa y LAZO DE DAMA DE LOS REALES TERCIOS DE ESPAÑA a Doña María Jesús González Gutiérrez (Madre de Dña. Irene Villa)

Con motivo de la celebración de Nuestra Patrona La Inmaculada Concepción el 8 de diciembre 2024 se celebró el tradicional almuerzo de Navidad en la La Residencia Militar “Alcázar” de Madrid contando con invitados especiales entre los cuales estaban Doña Irene Villa González  a la que se le concedió la Distinción de GRAN DAMA DE LOS REALES TERCIOS DE ESPAÑA y a Doña María Jesús González Gutiérrez (Madre de Dña. Irene Villa) concediéndole el LAZO DE DAMA DE LOS REALES TERCIOS DE ESPAÑA.

Palabras de Irene Villa al recibir la distinción

Me siento muy honrada de estar entre personas valientes y comprometidas con España, con quienes promovéis el respeto a nuestra Constitución que acaba de cumplir 46 años, como yo hace quince días, el respeto al ordenamiento jurídico y la defensa de la corona.

Ese es el sentir de millones de españoles que cuanto más viajamos, más valoramos nuestra tierra y cuantas más tragedias ocurren, más demostramos que nuestra esencia es la solidaridad. En cada viaje a países en vías de desarrollo, he podido comprobar que siempre hay españoles ayudando.

Además de estar donde nos necesitan, los españoles han estado siempre arropando a las víctimas del terrorismo, nosotras hemos podido sentir el profundo cariño, la empatía y una solidaridad que definitivamente, son Marca España.

Lo triste viene cuando todo tiende a politizarse. El cariño del que os hablo no tiene que tener color político. Y la memoria tampoco. Se trata de sentido común, porque víctimas del terrorismo hemos sido todos los españoles, sin excepción. De la misma forma, aunque por motivos muy diferentes, que todos nos sentimos ahora parte de las familias arrasadas por el agua en tantos municipios.

Nunca me cansaré de agradecer la solidaridad que se palpa a lo largo y ancho de España como tampoco dejaremos de honrar la memoria de quienes ya no están.

Cuando ocurrió nuestro atentado, mi madre me dijo: – hija esto es lo que tenemos, elige vivir amargadas sufriendo y maldiciendo lo que nos ha pasado, o decidir que nuestra vida acababa de empezar.  Lo tuve claro: – mamá, ¡he nacido sin piernas!

Es una mujer vitamina con una energía maravillosa de alegría y optimismo que contagia a todo el mundo, y eso es vital. No me extraña que la nombrarais Comandante Honoraria! Supo transmitirme esa forma de ver el mundo y estoy muy agradecida porque es así como estoy educando a mis tres hijos con todas las ventajas que ello supone.

También me dijo que confiase en el estado de derecho, en la justicia, sin embargo, nuestro atentado prescribió sin culpables en octubre de 2011, a los veinte años.

Pero tengo que decir que el amor que a día de hoy (33 años después) seguimos sintiendo, ha conseguido resarcir todo el dolor vivido.

Además, justo ese mes, ese mismo año, el 20 de octubre, Santa Irene, llegaba una gran noticia: ETA abandonaba las armas. ¿Puede haber una sentencia mejor?

Fortalecer la convivencia y la unidad que defendéis, es algo a lo que tenemos que contribuir todos, sin excepción. Porque la unión hace la fuerza y quienes prefieren mantenernos débiles y manipulables, fomentan todo lo contrario: la desunión y el enfrentamiento. Divide y vencerás.

Nuestra responsabilidad es clara: amar al país que nos vio nacer, promover la armonía entre las familias, los pueblos, las comunidades…. ayudar a los demás.

Para mí esto se resume en algo que tiene que ser compromiso VITAL de todo el que venga a compartir nuestra tierra: HONRAR LA VIDA.

Ciertamente quienes estuvimos a punto de no contarlo, vivimos intensamente.

Una vez superado el dolor y transitado ese desierto emocional que culmina en la aceptación y el perdón, nos agarramos a la vida como el gran regalo que es. A veces demasiado fugaz.

Perdonar significa sanar, liberarte y dejar atrás el dolor percibido.

Sé por mi hermana que es mucho peor el dolor emocional que el físico: precisamente a ella es a la que más le costó perdonar.

Además de perdonar, a nosotras nos salvó el apoyo de la gente. Siempre me sentí en deuda con todas esas personas que nos apoyaron, que rezaron por nosotras…

Pues que sepan que la vida al final nos ha recompensado: a mí con tres hijos y un marido increíble y a mi madre con seis nietos y el amor de muchísimas personas hacia ambas.  

Ciertamente, si queremos, la VIDA siempre nos da otra oportunidad. Sobre todo, cuando perdonas, agradeces y confías.

Creo que detrás de un gran bache en el camino, aparece una nueva versión de uno mismo más fuerte y preparada. Y esto es así hasta el último día de nuestras vidas.

La única certeza es la muerte, el resto son oportunidades, así que honremos este gran tesoro llamado VIDA.

Gracias por los valores que representáis, capitaneados por el coraje procurando siempre el bienestar común.

Está demostrado que necesitamos gente con capacidad de liderazgo que fomente y promueva valores que nos impulsen a la esperanza, a contagiar fuerza de voluntad, unidad y amor por la vida.

También es necesario romper las cadenas más limitables: fronteras mentales como los miedos, el ego, prejuicios y la mala actitud. Estas son las verdaderas discapacidades.

Aunque hace más ruido un árbol al caer que todo un bosque creciendo, hace tiempo que decidí orientarme hacia la cara amable de nuestro país, quienes nos protegéis, veláis por nuestra seguridad, gente que coopera, que ayuda… porque donde pones el foco, es lo que florece.

Y gracias a esa actitud y a esa mirada positiva y proactiva, cada vez me pasan cosas más maravillosas y alucinantes como la de hoy, así que solo puedo estar eternamente agradecida a la vida, a Dios, a vosotros, a los Reales Tercios y desear que sigáis con vuestro buen hacer.

Enhorabuena y ¡VIVA ESPAÑA!

¡GRACIAS!